2014 — 2025
Once navidades. Y en todas estuvo.

Sparky
2014 — 2025
3.888 días juntos
Once navidades. Y en todas estuvo.
Quién fue
Llegó en 2014 sin que nadie lo invitara. Se metió por el patio, se sentó en la puerta de la cocina y esperó. No maulló ni una vez: solo esperó, como si ya supiera que esta iba a ser su casa y solo faltara que nosotros nos enteráramos.
Era naranja y blanco, con la cara partida en dos colores y esa costumbre de sentarse en el escritorio justo encima del teclado. Dormía en la cama, entre los dos, sin pedir permiso. Se subía a la mesa del jardín a mirar el pasto durante horas. Y cuando llegaba visita, era el primero en salir a ver quién era.
Once años. Once navidades con sus cuernitos puestos aguantando la foto. Once años de encontrárnoslo en el sitio más incómodo de la casa, siempre justo donde íbamos a pasar.
Su vida
Apareció en el patio una tarde de octubre y ya no se fue.
Descubrió que el teclado era el punto más caliente de la casa.
Llegó el gato negro y a Sparky le tocó compartir la cama. Aguantó.
Con los cuernitos, otra vez. Aguantó la foto, otra vez.
En su casa, con los suyos, sin dolor.
Su ficha
Sparky · 2014 — 2025
Sus fotos










Su carta
Sparky:
Nunca supiste tu nombre completo, pero sabías exactamente quiénes éramos nosotros. Nos esperabas en la puerta sin haber aprendido a hacerlo, te subías a la cama sin haber pedido permiso, y te ponías encima del computador justo cuando había trabajo que hacer. Nada de eso lo enseñamos. Todo eso lo trajiste tú.
Gracias por haber escogido este patio entre todos los patios de la cuadra. Gracias por las once navidades y por haber aguantado los cuernitos sin quejarte. Gracias por hacerle espacio al negro cuando llegó, aunque no te preguntamos.
La casa suena distinto ahora. Pero cada vez que alguien escanee esto, vas a volver a estar aquí un rato.
Nos vemos, gordo.
Su familia
Los suyos
Se sentaba encima del teclado justo cuando yo tenía que entregar algo. Nunca fue casualidad.
Roberto
Fue el primer gato que me hizo entender por qué la gente llora por un animal.
Su tía
Cada vez que llegaba a la casa salía a la puerta. Todas las veces. Once años.
Su familia
Para tener en casa
Todo esto es tuyo y se descarga ahora mismo. Lo llevas a cualquier fotografía, lo imprimen por poco y lo pones en el marco que ya tienes.
¿Prefieres el archivo suelto? Baja el código en PNG, en alta resolución.
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Mucha gente lo conoció y no supo que se fue. La vecina que le daba comida, el veterinario, los primos. Mándales esto: es la forma amable de contarlo, y la forma de que ellos también lo recuerden.

La primera va para Instagram y Facebook. La segunda para historias, Reels y TikTok.
Por qué esto no es un álbum de fotos